Muere lentamente quien no viaja
quien no lee,
[…]
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente éstas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está infeliz con
su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
atrás de un sueño
 
Marta Madeiros
 
Salí a recorrer la ciudad. A caminar sin rumbo fijo, sin ningún otro objetivo más que pasear y volver a conocerla, esta vez sin tener que estar pendiente de una conversación, o de a dónde vamos, o a quién tenemos que encontrar, o qué horario tengo que cumplir.
 
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Salí a ver Tarija con mis propios ojos, sin que nadie me esté explicando qué es cada lugar, o preguntando qué me parece la ciudad, o inquiriendo qué hago en Argentina. A recorrer a mi propio ritmo.
 
Caminé, caminé y caminé. Para arriba, para abajo, para los costados. Y en alguna esquina, me pasó algo raro: di vuelta la cabeza, y la cuadra a mi costado era de un solo color. Pero no me refiero a que las casas eran todas del mismo color, o que los árboles estaban todos verdes. Iba mucho más lejos: la calle, las casas a los costados, los árboles en las veredas, el aire que se respiraba, la luz que llenaba cada recoveco, el sonido que se escuchaba, eran todos, todos y cada uno, de un mismo color. Me encontré con plazas verdes, calles naranjas, cuadras ocres y cremitas, recovecos azules, esquinas rosas. No exagero; fue una sensación muy rara, y la primera vez que me pasó me quedé mirando y fregándome los ojos para ver si estaba viendo bien. Y seguí caminando y me volvió a pasar: espacios impregnados completamente de un mismo color.

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Mientras caminaba me acordaba de Vale, una de mis primitas (que de chiquita ya poco le queda con 16), y de un viernes a la noche que salimos a cenar con nuestra abuela. No tenía nada que ver con el momento, pero me acordé de ella, de lo que hablábamos esa noche, y un pensamiento salido de la nada me invadió: que lo más importante en esta vida son los sueños y el amor. Porque cuando soñamos algo con intensidad, lo deseamos con pasión, y actuamos en consecuencia -las cosas tampoco ocurren por arte de magia si nos quedamos sentados, ¿no?- todo se encarrila. Al fin y al cabo, ¿la pasión no es un amor enloquecedor por algo, un amor desenfrenado? Si dicen que el amor todo lo puede y que mueve mares, la pasión es amor al cuadrado, o al cubo. Si nuestros sueños están llenos de pasión, y nos dedicamos a nuestros sueños con amor, todo es posible. Alguna vez leí que hay que soñar fuerte, que nuestros sueños conocen el camino.
 
Más que mi sueño, viajar fue algo que quise toda mi vida, aunque mucho tiempo haya estado latente, en potencia. Sí soñé cientos de veces con paisajes por ver, lugares que recorrer, viajes que hacer (en bici, en auto, de mochilera, vivir en ciertos países), culturas por conocer, comidas por probar. Uno de ellos, desde hace mucho tiempo, fue conocer Sudamérica: desde que tengo uso de razón sueño con conocer Machu Picchu, más adelante se sumó Bolivia, en la Universidad varias veces planifiqué mi viaje por Sudamérica, y en los últimos años, me perdía pensando en un viaje sin fechas, largo, muy muy largo, donde sólo sepa cuándo y de dónde me iba, donde los lugares y el tiempo los vaya decidiendo en cada momento. Yo soy muy así, muy indecisa (más que indecisa, puedo cambiar de decisión bien rápido), con pocos planes (y muchas ideas), muy independiente, con poco amor por la rutina y las cosas estructuradas y programadas.

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Capaz que tantos colores en el aire fue por eso: de repente me sentí como en el mejor de mis sueños. Mi sueño de recorrer Sudamérica, en un viaje a mi medida, donde la única rutina es la no-rutina, y las fechas y lugares los decido yo.
 
Los sueños muchas veces son surreales, poco coherente o lógicos. A lo mejor, sin darme cuenta, me dormí por unos segundos. O mejor: estaba soñando despierta. =)
 
Autora

Me gusta ver este blog como un espacio en el que compartir mis viajes para animarte a que vos también te lo hagas. Vas a encontrar historias, fotos, info útil y consejos para te animes y des el primer paso.

9 Comentarios

  1. Pingback: SEIS MESES | Mi vida en una mochila

  2. Nati! me encanta lo que escribís.. que bueno que puedas estar cumpliendo un sueño tan hermoso y disfrutando de cada momento!
    No conocía tu página, la estoy recorriendo y sinceramente me gusta mucho, tus palabras emocionan… Seguí adelante! Cariños!

  3. NATI AMORCITO …..QUE HERMOSAS COSAS QUE TRASMITIS EN TUS MENSAJES LOS IMPRIMO TODOS Y ESTAMOS ARMANDO LA CARPETA CON LA ABU Y VALE. CUANDO LOS LEO ME EMOCIONO REALMENTE HASTA LAS LAGRIMAS ,CUANDO PUEDO LOS LEO EN VOS ALTA EN LA FARMACIA PARA QUE SEPAN TODO LO QUE CONOCES Y NOS REFLEJAS EN TUS REFLEXIONES……SEQUI ADELANTE CHIQUITA…. TE AMAMOS

    Date: Thu, 18 Jul 2013 04:57:13 +0000 To: claudiacecchi@live.com.ar

    • Tía!! Qué lindo saber que les gusta =) Después el Chuchi encuarderna la carpeta y lo hacemos librito jajaj Beso grande a todos ahi, los quiero mucho!!

  4. que puedo decir!!! cada vez que leo tus escritos me invade una sensacion de felicidad por saberte plena y disfrutando lo que haces. que nada ni nadie te detenga. ADELANTE!!1

    • Mami!! Sabes qué? Acá me preguntan seguido qué opinan uds sobre mis vueltas… y me pone muy feliz poder responder que uds son felices mientras yo haga lo que me guste =) Te quiero mucho!!

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