un año de viaje por sudamerica

Pasé cinco semanas en la primera ciudad a la que llegué, más por comodidad, inercia, falta de ánimo viajero, miedo, carencia de motivación, inacción, indecisión o esperas que por cualquier otro motivo real. Siempre me cuesta arrancar a viajar.

Trabajé tres meses en AIESEC en Bolivia, hice diez días de voluntariado en una hacienda en el Valle Sagrado, vendí alfajores e Huaraz y una mañana limpiamos un hostel en Huanchaco para ahorrarnos la noche.

Conocí lugares que ya conocía en fotos y palabras y emociones: Uyuni, Copacabana, La Paz, Machu Picchu, Huacachina, Laguna 69, Máncora, Cuenca, Vilcabamba. Conocí lugares que no creí me iban a gustar tanto: Sucre, Cusco, Lima, Quilotoa. Conocí lugares que no había escuchado siquiera nombrar: Maragua, misiones jesuitas, Torotoro, Pisaq, Manu, Saraguro. Empecé a experimentar con la escritura: en el #veoveo, después en Los Escribidores, y tengo pendiente hacer alguna otra dinámica creativa.

Me vinieron a visitar cuatro personas: un chico (no me sale ninguna otra forma de catalogarlo), mi mamá, Flor y mi hermano. Tuve mi compañera de viajes más duradera: Joa, tres meses juntas.

Me robaron a fin de año. Pero entendí que los malos tiene más fama: en los diarios nunca va a salir que la gente te hospeda, te da un plato de comida, te abraza, te ayuda cuando estás perdida, te da una mano cuando lo necesitás, que una mujer te financian una parte de la impresión de tus libros, que unos chicos te invitan a dar charlas, que las familias te tratan como una hija.

Aprendí, más que nunca, tres cosas: que el desapego es imprescindible para avanzar, que hay que valorar cada detalle de nuestra vida y que ser feliz depende de uno.

Escribí 85 notas para el diario, 64 para el blog (y mínimo una docena de borradores esperando ver la luz) y varias para otras distribuidas por ahí. Escribí cada día para mí.

Conocí más personas de las que puedo nombrar acá, dormí en más camas (y colchones y suelos y sofás) de las que recuerdo y el número de camiones, camionetas y autos que me levantaron es más que el de los buses que he tomado en ningún otro viaje. Nunca saqué la cuenta de cuántos kilómetros he hecho.

Viajé 5 meses en bus, 7 a dedo, y me esperan dos años en bicicleta. Ahora, viajar en bus me parece de lo más aburrido: hago dedo incluso para tramos de 30 minutos en los que el pasaje cuesta 0,45 USD, aunque esté sola y salir a las ruta me cueste ya 0,25 USD.

Me di cuenta que sí o sí quiero llegar a la Guyana Francesa para mi asentar mi francés de una vez por todas.

Estuve en el altiplano, en la selva, en las yungas, en la playa, en el desierto, en un oasis, en cavernas, en lagunas, en ríos, en ciudades, en pueblos, en capitales, en comunidades.

Seguí confirmando que no viajo para ver monumentos, ni entrar a museos ni ver paisajes lindos: viajo para conocer, para conocerme, para perderme y encontrarme, para conversar, para mirar, para aprender y para crecer. Y viajo, sobre todo, porque así como me gusta vivir.

Perdí una remera, algunos pares de medias, rompí la carpa, me compré un buzo por 1,5 USD, se me rompieron dos calzas, cambié las zapatillas, me trajeron ropa, mandé ropa, regalé ropa, cosí ropa, me regalaron un cuaderno, compré cuatro cuadernos, me robaron dos cuadernos, me compré dos libros, me robaron dos libros.

Mandé mi mochila de 45 litros de vuelta a casa. Las alforjas me esperan.

Di charlas. Escribí un libro. Hice un proyecto para pintar murales en el viaje (que ya ya YA va a ver la luz). Conseguí un auspicio para viajar en bicicleta.

Aprendí de mecánica de bicicleta. Sigo renegando para conseguir la parrilla delantera.

Me hice vegana (o estoy en eso) y estoy feliz, tranquila y en paz (aunque sigo luchando con los prejuicios).

No tuve -juntando los días- siquiera dos meses de verano en el año de viaje (y en meses tan variados como septiembre, diciembre, enero y marzo). En febrero llegué a Ecuador y me dijeron que estábamos en invierno (y entendí que acá invierno significa lluvia, no frío).

Estuve en una ceremonia de ayahuasca.

Pasé cinco meses en Bolivia, dos y medio en Perú y voy cuatro en Ecuador y contando. Recorrí sólo tres países en un año. Y siento que me quedaron muchas cosas pendientes de conocer en cada uno.

**

El sábado me preguntaban si estaba de vacaciones, cómo así que estoy acá en Ecuador, cuando vuelvo a Argentina. Otras veces me han preguntado si no me canso, o me dicen «es una buena edad para viajar» como dando por sentado que más adelante no se puede viajar y hay que estabilizarse vivir fijo.

No me cansa, todo lo contrario: me encanta. Aunque trabaje en cualquier horario (así sean las 7am, las 3am, un lunes o un domingo), aunque gane poquito (pero haciendo lo que me gusta), aunque duerma en diferentes camas casi cada semana, aunque haya tenido que aprender de las despedidas, aunque me agarre el viento y la llovizna haciendo dedo. Me gusta y lo elijo cada día. Al final, en un sólo año me pasaron un montón de cosas.

Autora

Me gusta ver este blog como un espacio en el que compartir mis viajes para animarte a que vos también te lo hagas. Vas a encontrar historias, fotos, info útil y consejos para te animes y des el primer paso.

6 Comentarios

  1. Hola Nati! Es verdaderamente fascinante leer tus palabras! Llegue a tu blog por un posteo que hiciste en face! Si bien, no tengo la experiencia de haber viajado con mochila (ni mucho menos, nunca haber salido de Argentina), estoy pensando seriamente hacerlo en un par de años!Pero tengo muchos miedos, dudas, y preguntas que me gustaria saber de acuerdo a tu experiencia. (si las enumero, es mejor)

    1- Para irte a otro pais, estar un tiempito, abandonarlo y seguir rumbo hacia otro, cómo hacer en ese caso con los documentos? Necesitas visa y pasaporte de cada lugar al que viajas?

    2- En mi caso, manejo excesivamente bien el español! ajajaj , y puedo llegar a entender un poquitito el ingles, es un impedimento viajar a países con otro idioma? O se va aprendiendo en el camino?

    3- Si tenes un titulo universitario, (en mi caso soy tecnico de labortorio clinico) y uno quiere laburar de eso, ya es medio jodido que te contraten siendo una persona nomade no? O sea, no quiero ir solamente a vivir a un lugar y punto. Mi idea es ir viajando de a poco y estar como mucho 3 meses en un mismo lugar.

    4- Con el tema del dinero, es bueno tener bastante dinero de reserva por si las moscas? O en el camino uno va laburando de lo que sea, y viviendo con eso?

    Tengo muchisimas dudas mas, y un toque de miedo. Yo soy de Cordoba y actualmente tengo un puesto publico, por lo que gano medianamente bien. Me desespera demasiado lo que la gente «precavida» me dice con respecto a mi laburo, como «no lo dejes que es publico», «no cualquiera consigue un laburo asi», y muchisimas cosas mas que hacen que me invadan las dudas.

    Espero no haberte aburrido, y te felicito por tus logros!
    Te mando un abrazo grande… de seguro seguire entrando a tu blog.

    • Nati Bainotti Responder

      En cualquier momento armo la guía «cómo organizar un viaje y largarse por el mundo» O, la otra, es colgar el título de Psicóloga de viajes, capaz me ayuda a hacerme unos pesos y seguir viajando jajaja

      Para hacerla más fácil, te enumero las respueas:
      1. El tema visa y pasaporte, depende de cada lugar (y, además, de dónde tenés el pasaporte). Si vas a viajar por Sudamérica (sin contar las Guyanas y Surinam), sólo con DNI es suficiente. Ahora, si te vas más allá, ya necesitás pasaporte, y la visa depende de cada lugar: Lugares como USA, India, China o Ucrania (y seguro algunos más) necesitas visa sacada en Argentina, otros como (en mi experiencia) Kenia y Egipto, sacás una visa on arrival, o sea que pagás por el trámite en el aeropuerto o la frontera. Si vas a Europa, tenés 3 meses para TODA Europa, pero si vas con pasaporte, digamos, italiano, sos un ciudadano más y podés quedarte cuanto quieras (y trabajar legal además).

      2. Impedimento como impedimento… no. Mis viejos me fueron a visitar a Turquía y viajaron un poquito por Europa sin saber más que hello y thanks, pero pudieron. Saber inglés te va a facilitar muchísimas cosas; además si hacés CS es necesario poder hablar con quien te hospeda… Yo aprendí inglés en Kenia porque no me quedaba otra, pero la ventaja es que era el idioma oficial (te recomiendo algo así en todo caso, no te mandes a Bulgaria a intentar aprender inglés sólo viajando porque dudo que funcione… o que funcione tan rápido).

      3. El tema del laburo… es que te quieran contratar estando ilegal. La entrada como turista en ningún caso (que yo sepa) te permite trabajar legalmente. El tipo de trabajos que suele poder conseguirse son más tipo en hostels o bares. Además, está el tema de que te quieran contratar profesionalmente sólo por 3 meses. Te digo que viajando, 3 meses para un país, se te pasan volando… Yo viajo lento y 3 meses, si te gusta conocer bien lo lugares y no viajar a velocidad flash, se te pasan rápido… Una opción para trabajar y viajar pueden ser los voluntariados (fijate que justo acabo de subir un post de eso).

      4. Tema dinero… eso supongo que depende de como cada uno se maneje. Es como en la vida estable en un lugar: hay gente que vive el día a día, y otros que guardan siempre ahorros por las dudas. Viajando es igual: hay muchos que laburan cada día para poder comer ese día, y otros que tienen ahorros. Siempre es posible trabajar en cada lugar, depende más de vos que de cualquier otra cosa. Yo personalmente viajo con un back up de ahorros, pero trabajo constantemente. Salí con ahorros, y al trabajar desde el primer día de viaje me permitió siempre mantener esa reserva, y no desesperarme con las fluctuaciones del trabajo. De todas formas, nadie te va a negar un plato de comida si algún día te falta =)

      5. En respuesta al «no cualquier consigue un laburo así»… sos vos el que tiene ganas de irse, no ellos. Por ende, hacé lo que sienta tu corazón, y no lo que piensen sus cabezas. Yo dejé mi carrera universitaria a sólo 7 materias y la tesis, luego de cuatro años de estudio. Lo «lógico» era seguir para tener el título; a mí me parecía totalmente ilógico continuar algo que no me hacía feliz, y que además no quería que sea mi profesión.

      Como diría la Moria… si querés viajá, viajá! =) Gracias por tus palabras, besos y mucha suerte!

  2. Me había perdido este «detalle»!
    FELIZ CUMPLE, VIAJERA!!! Y éxitos en el nuevo año de caminos que empezás 😉

  3. linda! a parte de decir que fue un placer conocerte, tambien es un placer leerte, porque (aunque mi experiencia de viajera no sea tan grande como la tuya) me siento muy reflejada siempre en lo que escribes. buena suerte y mucha luz en el resto de viaje (viaje?vida?camino? todo se incluye!) quien sabe, igual nos volvemos a cruzar!
    siempre adelante! un fuerte abrazo (guardatelo para aquellos dias que necessitas los abrazos de repuesto 😉

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